domingo, 15 de septiembre de 2013

ARES Y MUGARDOS

Ares y Mugardos son dos pequeños municipios costeros de la provincia de La Coruña, en el Noroeste de España, que juntos forman una pequeña península entre las Rías de Ferrol y de Betanzos. Los visité el domingo 1 de septiembre de 2013.

Mugardos es una pequeña localidad en la que lo más destacable es su pequeño puerto pesquero, recorrido por un bonito paseo marítimo con un montón de bares y restaurantes en los que degustar el famoso pulpo a la mugardesa ( guiso de pulpo de primerísima calidad, con sofrito de cebolla, pimientos, pimentón, un poco de ajo y patatas cocidas) y otros deliciosos platos. Esa zona se llama Cantón da Mariña, y sólo llegar ahí ya te invade ese olor a algas tan típico del mar.



Siguiendo el paseo marítimo pasamos una rotonda con un ancla y llegamos al llamado Cantón de Cora, ahí hay una oficina de turismo, y al final nos lleva hasta la playa de Bestarruza (curioso nombre). Es una pequeña playa con 600 m de largo por 40 de ancho, con arena dorada y aguas tranquilas. Justo al lado hay una arboleda que le proporciona sombra. Dispone de papeleras, duchas y aseos.



Callejeando se pueden ver las típicas casas con balcones de madera, aunque muchos de ellos necesitan una urgente rehabilitación.

Comí en el Restaurante La Isla, uno de los que están en el paseo marítimo, repletos de gente por cierto. Me zampé media ración de pulpo a la mugardesa y media de chipirones a la plancha, esta de un tamaño más que generoso, una caña, agua y café por 18 €. Estaba todo riquísimo y me puse las botas a base de bien. Los camareros me parecieron muy majos.

Coincidiendo con las fiestas de la Virgen del Carmen , el viernes, sábado y domingo de la semana del 16 de julio, se celebra en el puerto la Fiesta del Pulpo de Mugardos, que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico por la Xunta de Galicia.

Después fui por la carretera que bordea la Ría hasta el Faro y el Castillo de la Palma. Este castillo, construído en 1597, era una fortaleza con función de vigilancia del paso marítimo. Más adelante pasó a ser una prisión militar donde entre otros estuvo preso el golpista Antonio Tejero. Ya en este siglo fue adquirido por una cadena hotelera, y está a la espera del inicio de las obras de restauración y acondicionamiento para transformarlo en un hotel de lujo.

Faro de La Palma, y enfrente el Castillo de San Felipe
Entrada al Castillo de La Palma
Volviendo hacia atrás por la misma carretera, vemos otra que sube hacia la derecha y que va hacia Montefaro (262 m), donde se encuentra el Monasterio de Santa Catalina (ya en el municipio de Ares), fundado en 1145.



Subiendo un poco más por esa carretera, cogemos un desvío de tierra y a unos 300 metros nos encontramos con la antigua Batería de la Bailadora, que junto a las de Segaño, Prioriño y Viñas, los castillos de la Ría de Ferrol (San Felipe, San Martín y el de La Palma) y el arsenal militar, formaban en el siglo XVIII la mayor base naval militar de Europa, convirtiendo a la Ría en una plaza inexpugnable por mar, como bien probaron los ingleses en carne propia. Desde el Castillo de San Martín, muy próximo al de La Palma, hasta el de San Felipe, en la otra orilla de la Ría, en la parroquía de Santa María de Brión, se tendía una cadena que impedía el paso a los navíos enemigos.
Desde el lugar que ocupa esa Batería hay unas vistas impresionantes que abarcan desde Ferrol y Mugardos (enfrentados cada uno a un lado de la Ría) y los castillos de San Felipe y La Palma, hasta el Puerto Exterior de Ferrol en la boca de la Ría.

Ferrol y Mugardos

Castillos de San Felipe y La Palma

Puerto Exterior de Ferrol en la boca de la Ría

Vista de San Felipe con su Castillo y sus bonitas calitas
Justo en la salida de la Ría se abre la Bahía de Chanteiro, con su bonita playa con unos 200 metros de arena dorada. El acceso es mediante escaleras y una rampa. Es muy bonita, pero para mi gusto ahora la estropearon bastante construyendo enfrente el Puerto Exterior de Ferrol.

Playa de Chanteiro con el Puerto Exterior de Ferrol al fondo
La localidad de Ares, en su origen puerto pesquero, es hoy una bonita villa veraniega. Cuenta con una playa urbana de 1,3 Km de arena blanca a la que se accede por escaleras y rampas y que está recorrida en su totalidad por un paseo repleto de bares y restaurantes con sus respectivas terrazas, que llega hasta el puerto. En el extremo izquierdo del paseo hay un bonito parque, el parque de Rosalía de Castro, con mucha sombra, mesas y juegos para los niños, y en ese mismo lado, pero en la playa hay un espacio con porterías para jugar a fútbol playa.

Playa de Ares, y al fondo la de Seselle
Puerto de Ares
Bordeando la costa nos encontraremos playas como la de Seselle (1 Km de arena dorada), o El Raso (800 metros de arena dorada y con un camping), y más adelante está el pueblo de Redes, a donde me fui después de degustar relajadamente una clarita en una de las terrazas del paseo de Ares.

Redes es un encantador pueblo marinero que está a 5 minutos de la localidad de Pontedeume. En él se ruedan los exteriores de la serie de la TVG, Padre Casares, en la que es el pueblo de San Antonio de Louredo. Cuenta con una pequeña y bonita plaza que da al mar, y en la que colocan unas terrazas. En sus contadas calles se ven algunas casas de indianos (emigrantes españoles a América que retornaron ricos), y otras con bonitos y coloridos balcones.



Pero lo más característico de Redes son sus casas pegadas al mar, tanto que los marineros amarran sus embarcaciones a ellas.
Al igual que en la Ría de Ferrol, la Bahía de Ares también estaba defendida de ataques desde el mar, para ello contaban con las baterías de Ares, Seselle y la de Punta Modias, a la que se llega paseando por el pueblo. Aunque a pesar de todo ello algún pirata se les debe de haber colado, fijaos en la bandera que ondea en la casa de la derecha en la siguiente foto.


El pueblo también tiene una pequeña playa de aguas tranquilas y arena blanca y fina, Area Morta, mide 150 metros y se llega a ella por una rampa de reciente construcción.

Playa de Area Morta en Redes, al fondo la playa de Cabanas
 Ya al final de la visita a las 8 de la tarde y para aprovechar el espectacular día que hacía me despedí de toda esta zona pegándome un chapuzón en la playa de Seselle.

martes, 20 de agosto de 2013

TAPIA DE CASARIEGO

Es muy raro el verano que no voy al menos una vez a esta localidad del Noroeste asturiano, en este cumplí con la tradición el 4 de agosto, y espero volver en septiembre, prefiero esa época cuando ya no hay tanto turista y el pueblo va volviendo poco a poco a la normalidad.
 Con sus más de 2000 habitantes es capital de municipio, y se puede llegar hasta allí por la N-634 después de salir de la A-8. Es una pequeña villa de pescadores que cada vez está más enfocada al turismo.
Cuenta con cuatro playas, tres de ellas muy pequeñas (sobre todo dos), que se unen en una sola cuando la marea está baja. Las dos más grandes tienen chiringuito.



En la más grande (Playa de Anguileiro) es muy común ver a mucha gente practicando surf, deporte con gran tradición en el pueblo. En Semana Santa se celebra un campeonato internacional puntuable para el Campeonato del Mundo.
Las playas y el puerto del pueblo están unidos por un bonito paseo con unas vistas preciosas. Los atardeceres aquí son alucinantes. Recorriéndolo nos encontraremos con una piscina de agua salada para uso público construída en una antigua cetárea.


Más adelante, siguiendo el paseo, nos encontramos con el Mirador de "Os Cañois", desde donde hay buenas vistas del puerto, del faro y de gran parte de la costa occidental asturiana y oriental lucense. Antes había aquí varios cañones que servían para defender la villa de posible saqueos. Aún se conserva un cañón.


Y llegamos al pequeño, coqueto y concurrido Puerto, con sus bares y restaurantes con terrazas. Yo aquí tengo debilidad por un bar llamado El Faro. Siempre me tomo en su terraza unas cañitas con sus cacahuetes escuchando el blues que suena de fondo, si preferís entrar, dentro tiene unas fotografías chulísimas. Una bebida que es muy típica en el pueblo son las caipirinhas.


Muy cerca del Puerto está el Faro Isla de Tapia, con casi siglo y medio de antigüedad está situado sobre un islote unido a tierra por un dique.



Vista del pueblo desde el dique del Faro
Volviendo del Faro se puede subir hasta la Ermita de San Blas, que fue levantada en el siglo XVI. Desde allí se puede bajar otra vez hasta el Puerto viendo las estrechas callejuelas del barrio pescador de San Blas y sus casas con azulejos al lado de sus puertas, con la imagen de la Virgen del Carmen (patrona de los marineros) a la que veneran. El día 16 de Julio, Día del Carmen, se lleva en procesión a la imagen de la Virgen, se hacen hermosas alfombras florales y los barcos hacen sonar sus sirenas.
Desde el Puerto también podemos subir hasta la Plaza de la Constitución, donde está el Ayuntamiento y la Iglesia de San Esteban, de estilo neogótico, y unos metros más abajo está el Caserón de Reguero, del siglo XVII, hoy Casa de Cultura y lugar donde se encuentra la Oficina de Turismo.



Yo suelo llevar la comida y comer sentado en los acantilados viendo el paisaje y el romper de las olas contra las rocas (si decidís hacer lo mismo, por favor, recordad llevar bolsa para los desperdicios y depositarla en un contenedor o papelera ), pero en esta ocasión comí en el Restaurante A Fonte al lado del Puerto. Había menú único por 12 € (por la semana son 8 € pero ese día era domingo), ensalada de gulas y gambas, fabada y un riquísimo y abundante arroz con leche, el café fue 1 € más.
Normalmente antes de bajar otra vez a la playa me tomo un café en el Home Marin leyendo la prensa, es una moderna cafetería justo al lado del restaurante del que os acabo de hablar.
Para hacer noche hay varios hoteles y apartahoteles, y al otro lado de la Playa de Anguileiro, cerca de una urbanización está el camping.
Cerca de la villa hay lugares muy interesantes para visitar como Castropol, Ribadeo y la famosa Playa de las Catedrales.

martes, 6 de agosto de 2013

ALBARRACÍN

El día 12 de junio Sita y yo llegamos a la última parada en nuestro viaje a Cuenca, Teruel y Albarracín. ya pasaban de las 20 horas, así que antes de nada fuimos a instalarnos en el hotel donde habíamos reservado con Booking.com, el Mesón del Gallo, situado justo antes del túnel que pasa por debajo del casco histórico, es decir muy bien ubicado. Por 35 € noche tuvimos una habitación muy cuca, con vigas y muebles de madera que le daban un toque rústico muy acogedor. El baño era completamente nuevo, y tenía calefacción, TV de pantalla plana, nevera y un pequeño balconcillo. Justo enfrente hay un aparcamiento público. La dueña, muy amable, servía un desayuno por 2,5 € que consistía en café o Cola Cao con tostadas, mantequilla y mermelada, galletas, magdalenas y zumo de brick. Hubo gente que tuvo que salir de viaje muy temprano y ella se levantó igual para preparárselo. Lo único negativo es que la conexión wifi no nos funcionó, y es importante indicar que para llegar a las habitaciones no hay ascensor, aunque el número de escaleras que hay que subir no es muy numeroso. Nosotros en caso de volver a Albarracín repetiríamos sin dudarlo, y es que además de todo lo que he dicho hasta ahora, tenía estas vistas desde el balcón.


Si os gusta la acampada tenéis un camping en la parte más nueva y llana de la localidad.

Albarracín es una localidad de poco más de 1000 habitantes, y que está en el suroeste de la provincia de Teruel, a 28 Km de la capital. Es Monumento Nacional desde 1961, y está propuesta por la UNESCO para ser declarada Patrimonio de la Humanidad. El casco antiguo está construido sobre una colina rodeada casi en su totalidad por el río Guadalaviar, formando un profundo tajo que junto a sus formidables murallas (salvando las distancias recuerdan a la Muralla China) eran una buena defensa de la ciudad.


Vista desde las murallas
Es una gozada perderse por sus estrechas callejuelas empedradas con sus empinadas cuestas y sus escaleras, viendo bonitas puertas y picaportes o sus balcones típicos de forja.


Como monumentos más destacables están la Iglesia de Santa María, la Catedral, el Palacio Episcopal, las murallas y sus torres, y el castillo, aunque todo Albarracín es en sí un monumento. La subida a las murallas se hace por un pequeño camino de tierra. También puedes visitar el Museo del Juguete. Tanto la Fundación Santa María como la empresa el Andador hacen visitas guiadas.

Hay varios aparcamientos públicos en las cercanías del río Guadalaviar, y la oficina de turismo está en la entrada de la ciudad, y allí trabaja una chica amabilísima que se desvive por facilitar las cosas a la gente y atenderla de la mejor forma posible. Rodeando al casco antiguo hay un paseo fluvial muy recomendable y relajante que tiene dos puentes colgantes.


El tema de la hostelería nos llamó mucho la atención. Parece ser que hay 37 locales que se dedican a ello, pero no sé si por la época del año o por no ser fin de semana, muchos de ellos estaban cerrados. Ni se os ocurra querer cenar más tarde de las 11, y a partir de las 10 y media tendréis problemas para encontrar algo abierto, nosotros vimos a una pareja joven que a esa hora pidió dos cervezas y ya se las tuvieron que tomar fuera. La primera noche cenamos en la Tasca Azagra, es un pequeño lugar donde comimos dos menús de comida sencilla con postre y café por 10 € cada uno. Otra noche cuando ya estábamos desesperados pensando que nos iríamos al hotel sin cena (pasaban de las 10:30), nos rescataron en el Restaurante Alcazaba (según nos contó le pasa a menudo), el sitio es bonito y la atención inmejorable, nos explicaron como se hacían y que llevaban todos los platos de la carta. Al final cenamos jerigota, migas, pollo, conejo, yogur casero, flan de café y dos cafés por 38 € en total, y al final nos regaló un librito sobre los parques culturales de Aragón. También comimos unos bocatas y helados en El Casino, si sois de Castellón podéis hacer patria visitándolo, el dueño es vecino de allí e hincha del Villarreal como se puede ver por la camiseta firmada que tiene enmarcada.
Nos quedamos con las ganas de tomarnos algo en el Molino del Gato que tanto recomiendan en algunos foros, pero estaba cerrado.

El entorno de Albarracín también es impresionante, nosotros vimos:

El Nacimiento del río Tajo. En realidad nace un poco más arriba, pero aquí colocaron el monumento a su nacimiento representando al propio río, y a las provincias que atraviesa en su curso alto (Teruel, Cuenca y Guadalajara). Es un bonito lugar con campo, bosque, un merendero, y una pequeña lagunilla llena de ranas que croan sin parar.


La sima de Frías de Albarracín, es un hundimiento del terreno de 80 metros de diámetro y casi 60 de profundidad, y que está entre Frías de Albarracín y el Nacimiento del Tajo.


El Pinar del Rodeno, a 4 Km de Albarracín. En él hay un merendero y una ruta por la que dar un agradable paseo viendo pinturas de arte rupestre levantino que están distribuidas por la zona. Llaman la atención también las numerosas y  grandes piedras rojizas (rodeno) que componen el paisaje y que dan ese característico color a las edificaciones de Albarracín.

Refugio de resineros en el Pinar del Rodeno

Cascada Batida de Calomarde, poco antes de llegar a este pueblo nos encontramos con esta preciosa cascada. Justo al lado hay un área recreativa.


Cañón de los Arcos en Calomarde, está justo al pasar el pueblo a la derecha. Es un cañón excavado por el río Blanco a lo largo de los años. Se recorre por un camino que va paralelo al río. En las paredes hay varias cuevas.

Como veis tanto en Albarracín como en sus alrededores sobran cosas para ver, y aún daría más de sí con algo más de tiempo, nosotros sólo pasamos dos noches y un día. Me quedaron muchísimas ganas de verlo en invierno, nevado tiene que ser precioso.

martes, 23 de julio de 2013

TERUEL

El dicho es cierto, Teruel existe, y además merece la pena visitarlo. Intercalamos una fugaz visita a esta ciudad en el viaje que hicimos a Cuenca y Albarracín, fue el día 12 de junio de 2013. Llegamos desde Cuenca por la N-420. Es una carretera en buen estado, pero los últimos 30 Km es muuuuy estrecha y prácticamente no se puede adelantar, así que si os topáis con un camión, lo perseguiréis hasta Teruel como nos pasó a nosotros.
Con tan sólo 35.000 habitantes es la capital de la provincia que lleva su nombre, y es un auténtico tesoro del arte mudéjar.
Dejamos el coche junto a la estación de tren, y justo enfrente, para acceder al casco histórico ya nos encontramos con la primera maravilla de la ciudad, la Escalinata, que construida en 1921 conjunta los artes mudéjar y modernista. Está hecha de ladrillo y decorada con cerámica, y tiene unas preciosas farolas de forja.


En el descanso tiene un bonito altorrelieve mostrando la escena del beso de los Amantes de Teruel.


Arriba de la Escalinata, nos encontramos con varias terrazas y decidimos tomarnos una cañita y unos frutos secos porque el calor ya empezaba a dar duro. Por lo visto aquí calienta mucho por el día y refresca por la noche.

Seguimos subiendo hacia el centro histórico y llegamos a la Plaza Carlos Castel, más conocida como Plaza del Torico. De forma triangular y rodeada de soportales y terrazas, es un hervidero de gente a cualquier hora del día, tiene un ambiente tremendo. En el centro de la plaza está el famoso Torico en lo alto de una columna. Os llamará la atención su pequeño tamaño.


Rodeando la plaza hay hermosas casas de estilo modernista, al igual que en otros lugares de la ciudad.

Archivo Histórico Provincial
Justo al lado de la Plaza del Torico, en la Plaza de los Amantes está la oficina de información turística.

Muy cerca está la Catedral de Santa María de Mediavilla, que tiene una torre campanario de estilo mudéjar, con la parte baja atravesada por una calle. La entrada cuesta 3 € (para jubilados y grupos es 2 € y gratis para menores de 7 años) y con ella se puede visitar también el Museo de Arte Sacro. El horario turístico es 11 a 14 horas y de 16 a 19 horas (en verano de 16 a 20 horas) sólo en días laborables. En su interior impresiona la Techumbre Mudéjar que cubre toda la nave central. Hay visitas guiadas para ver la Techumbre, pero a nosotros no nos coincidió.



Quedan en la ciudad varios torreones que formaban parte del recinto amurallado, y cerca del más característico, el Torreón de Ambeles, está el Acueducto-Viaducto de los Arcos.




Decidimos reponer fuerzas en el Restaurante Los Arcos, muy cerca del acueducto, en la Ronda Dámaso Torán 6. Comimos dos menús por 10 € que estuvieron muy bien con gambones, delicias de Teruel (tostas de jamón con tomate, aceite y ajo, muy rico), solomillo al roquefort, postre y café. Los platos además tenían una muy cuidada presentación.

Con nuevos bríos nos fuimos a ver el Mausoleo de los Amantes de Teruel, gestionado por la Fundación del mismo nombre, y que se encarga de hacer conocer la historia de amor de Isabel de Segura y Juan Diego Martínez de Marcilla. Aquí hay varias modalidades de entrada según lo que queramos visitar, el Mausoleo, la Iglesia de San Pedro, la Torre de San Pedro y ándito, el claustro, el ábside o varias cosas juntas. Nosotros como íbamos justitos de tiempo sólo visitamos el Mausoleo. Nos costó 4 €, y lo más destacable es la obra de las estatuas yacentes de los Amantes en la que como se sabe sus manos no llegan a unirse y bajo las que están sus momias. Es una escultura preciosa con sus rostros perfectos de belleza angelical y esas manos y pies perfectos.


Luego callejeamos un poco y vimos las otras torres mudéjares, la Torre del Salvador y la de San martín.

Torre de San Martín
Ya para despedirnos vimos el Viaducto que comunica el casco histórico con la ciudad nueva, y nos quedamos con las ganas de ver esta última porque ya teníamos que salir hacia Albarracín para seguir  viaje.

martes, 9 de julio de 2013

CUENCA

Esta vez corrimos a bulixa por Cuenca. Unos días antes de salir decíamos "¿Y que vamos a hacer en Cuenca cuatro días? Y al final nos faltaron dos para ver todo lo que hubiésemos querido. Así que ya sabéis, no vayáis justos de días que tiene mucho pero mucho que ver.
Cuenca es una provincia situada en el centro-este de la Península Ibérica y que forma parte de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Con sus 17.141 Kmes la quinta provincia en tamaño de España (véis como es grande).
Sita y yo viajamos en coche desde Lugo hacia allí el 8 de Junio de 2013 en lo que sería el inicio de un viaje para visitar la provincia de Cuenca, y las ciudades de Teruel y Albarracín.
Cuenca capital tiene unos 57.000 habitantes, y es una ciudad que tiene dos partes, la ciudad antigua y la nueva. La primera está situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al Norte, y su afluente el río Huécar al sur. Su altitud va desde los 920 m. en la ciudad nueva, hasta los más de 1000 en la parte más alta de la ciudad antigua.


ALOJAMIENTO


Nos alojamos en Cuenca capital, en el Hotel Pedro Torres. Es un dos estrellas que encontramos a través de Booking.com, y que está situado en la C/ Cervantes, 15, en plena ciudad nueva. Su ubicación es perfecta, cerca de la zona de tiendas, bares y restaurantes. Se puede aparcar por las inmediaciones, sobre todo en las calles próximas a las estaciones de tren y autobús, que están a 300 metros. Desde allí se sale fácilmente para ver el resto de la provincia. Nosotros cogimos la habitación doble superior, por poco más de 36 €/ noche sin desayuno, y era exterior, amplia, con suelo de madera, baño privado, calefacción, WIFI (en las habitaciones de la primera planta funciona genial, en la segunda ya va algo peor) y TV LCD. Llamando por teléfono a recepción se podía conseguir secador de pelo, libros de lecturas, juegos para niños y hasta algunas bebidas y snacks. El trato del personal fue inmejorable, nada más llegar nos dieron un plano de la ciudad y nos explicaron donde estaba todo y hasta nos aconsejaron una ruta para ver la parte vieja y los sitios con mejores vistas. La limpieza era muy buena, la única pega era que la luz artificial de la habitación era un poco escasa, pero de volver a Cuenca nos alojaríamos otra vez en él.

QUÉ VER EN LA CIUDAD

Desde la parte nueva de la ciudad vamos hasta el río Huécar, lo cruzamos y seguimos su orilla hasta llegar a la ruta turística, e iniciamos una subida hacia el Puente de San Pablo. A la izquierda veremos la típica vista de las Casas Colgadas, de frente el Puente que cruza el río permitiendo el acceso a ellas, y un poco más arriba el Convento de San Pablo, hoy convertido en Parador de Turismo.


Puente y Convento de San Pablo
Las Casas Colgadas es el monumento más característico de la ciudad. Su origen parece ser una casa señorial. Hoy el conjunto lo forman tres casas, dos de las cuales ( Las Casas del Rey) albergan el Museo de Arte Abstracto Español. En la otra hay un mesón. La verdad es que al verlas antes del viaje en fotos, no nos llamaban especialmente la atención, pero al verlas allí en vivo y con todo su entorno, nos gustaron mucho más.

Subiendo un poco más, ya dentro de la parte antigua, llegamos hasta la Plaza Mayor, escenario de las principales fiestas de la ciudad. Allí encontramos el Ayuntamiento y la Catedral, así como una zona de terrazas para reponer fuerzas después de la subida.


La Catedral de Santa María y San Julián nos encantó. Es del gótico temprano. Nos fliparon los techos de la sacristía y de alguna capilla. Las rejas decoradas con niños, y diversos animales y vegetales también son una pasada. Llaman la atención los vitrales abstractos con los que sustituyeron algunas vidrieras que estaban deterioradas. La visita nos costó 3,8 €, e incluía servicio de audioguía.

Plaza abajo está el ayuntamiento con unos soportales porticados por donde circula el tráfico, y pasando bajo ellos, en los edificios de la derecha nos encontramos la oficina de turismo. Allí nos atendió de manera inmejorable una chica realmente maja.

Callejeando por la zona vieja nos encontramos con la Torre de Mangana. La plaza donde está ubicada estaba en obras y no se pudo llegar hasta ella.


Subiendo hasta la parte más alta de la ciudad llegamos al castillo, hoy en ruinas conserva una torre y la entrada a la alcazaba. Un poco más arriba se llega a un bonito lugar con varios restaurantes y desde donde hay unas vistas impresionantes de la ciudad y donde se puede aparcar el coche (aunque recomiendo subir andando para ir viendo toda la ciudad vieja).

Vista de Cuenca desde la zona del Castillo

Callejeando por toda la parte antigua te vas encontrando un montón de lugares interesantes, subes y bajas miles de escaleras y te encuentras con muchos miradores a las hoces de los ríos Júcar y Huécar.


Si queréis relajaros daos un paseo por la orilla del Júcar, os encantarán sus aguas color esmeralda y el olor a espliego, romero y tomillo. Si queréis repostar, a lo largo del recorrido os encontraréis con algún bar con terrazas.

DONDE COMIMOS

La toma de contacto no fue la mejor. Poco después de llegar decidimos cenar en un bar de la calle San Francisco, Casa Amparo. Yo cené un plato combinado (con patatas precocinadas) y Sita una pizza cuatro quesos que le trajeron 40 minutos más tarde que mi plato, encima la masa estaba muy buena, pero el queso parecía plástico y le dejó el estómago para el arrastre. No sé, a lo mejor no tenían el día, pero desde luego con nosotros no se lucieron.

Al día siguiente íbamos a comer en el Restaurante San Juan en la Plaza Mayor, el menú por 10 € tenía buena pinta, pero estaba tan lleno que seguimos subiendo hasta el Barrio del Castillo y comimos en el Mesón Torreón. Comimos un menú de 15 €, guisantes con jamón de primero para los dos (muy rico) y de segundo merluza rebozada para Sita que seguía con el estómago tocado y no pudo probar mi delicioso estofado de ciervo. También incluía postre (pudding y flan) y café. La chica que nos atendió nos pareció muy maja.

Cenamos en el Mesón José, calle San Francisco, un menú de 9 € (pisto manchego y cordero, y lasaña de carne y solomillo de cerdo, también incluía postre o café), estuvo muy rico.


PARA TAPEAR

Pues la verdad es que es una ciudad llena de bares y donde las tapas están muy buenas. La zona principal es la calle San Francisco, es una zona llena de terrazas con mucho ambiente, pero también se pueden encontrar un montón de bares por toda la zona nueva, el Barrio del Castillo o la Plaza Mayor. Nosotros probamos los siguientes:

  • Taberna Miguel, calle San Francisco, cañas a 1,2 € y buenas tapas (tacos de jamón york y queso en aceite, y pescadito frito).
  • El Quinto Pecado, Alférez Rubianes, 4. de tapa nos dieron jamón york a la plancha en un panecillo. Aquí nos llamó la atención una oferta que tenían, y es que los martes pagabas la primera caña y a partir de la segunda te la jugabas a los chinos.
  • Y sobre todo, La Bodeguilla de Basilio en la calle Fray Luís de León. Habíamos visto en varios foros que era muy pequeño, que siempre estaba lleno y que las tapas eran una pasada. Fuimos un martes alrededor de las 10 de la noche, y sólo estábamos otros cuatro chicos y nosotros. La atención genial, y las tapas que deciros, con la primera ronda pretapa de una especie de consomé mientras preparaba la tapa, que fue una fuente enorme con jamón a la plancha, huevos de codorniz fritos, ensalada, y alguna cosa más, con la segunda trajo otra fuente con ensalada, unas tostas y tres chipirones culturistas, es decir de buen tamaño. Las cañas son caras, 2,9 €, pero sales de allí cenado, o sea que compensa. El sitio está todo lleno de fotos y recortes de periódicos que hablan del local o de Cuenca. Está cerrado los lunes y creo que también los domingos a la noche. Como vale más una imagen que mil palabras aquí os dejo esto:




Para comprar regalos y recuerdos hay tiendas de souvenirs en la Plaza Mayor y alrededores. La zona comercial es la calle Carreterías, en la zona nueva.


LA PROVINCIA


En un día vimos La Ciudad Encantada, El Nacimiento del Río Cuervo, La Cascada del Molino y El Ventano del Diablo.

La Ciudad Encantada está a 37 Km de Cuenca, cerca de Valdecabras en una amplia zona de pinares y a una altura de 1500 m, y se puede llegar por la CM-2104, o bien por la CM-2105 y hacer los últimos 6 Km por la CM-2104. Parece ser que hay servicio de autobuses desde Cuenca para llegar hasta aquí.
Es un paisaje de formaciones rocosas calcáreas o calizas que se fueron modelando por la acción del agua, del viento y del hielo a lo largo de los años, y está en una finca privada. Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional. Su visita cuesta 3 €. Hay un recorrido señalizado de cerca de tres kilómetros de dificultad mínima, que se realiza en una hora y media más o menos, viendo las diferentes rocas a las que les dan nombre de animales y cosas por su parecido (aunque a alguna para encontrárselo hay que hacer un ejercicio de imaginación importante o bien consumir alguna sustancia prohibida). Al empezar el recorrido está el tormo alto, símbolo de La Ciudad Encantada y lugar donde el líder hispano Viriato fue incinerado. Más adelante se ven el resto de figuras (los barcos, el perro, cara de hombre, la foca, el tobogán, el puente romano, mar de piedra, lucha elefante cocodrilo, el convento, hongos teatro, la tortuga, los osos y los Amantes de Teruel). Es un paseo agradable y curioso, pero la verdad es que esperábamos que nos gustase más. Si no queréis pagar la entrada, podéis  ir a ver Los Callejones de las Majadas, que por lo visto es un paisaje similar y gratis.


El tormo alto


A poco más de 80 Km de Cuenca, yendo por la CM-2105 y pasando por los pueblos de Uña (con su bonita laguna), el embalse  de La Toba (precioso paisaje), Huélamo y Tragacete, vemos El Nacimiento del Río Cuervo. A nosotros nos coincidió un día precioso, y además lo vimos sin gente alrededor, estábamos solos, y aquello era el paraíso. El río aún llevaba bastante agua, y la deja caer desde altas cornisas formando una cascada de una belleza espectacular.

Hay tres o cuatro bares al otro lado de la carretera, y un área recreativa con mesas donde comimos supertranquilos oyendo el fluir del agua, y desde ellas, yendo en sentido contrario a la corriente  fluvial, llegamos hasta las regueras, preciosas cascadas que forma el río. Hay una rampa que llega hasta aquí para permitir el acceso a personas con problemas de movilidad. Más arriba la senda nos lleva hasta donde nace el río, saliendo de un pequeño agujero en la roca.

El centro de interpretación del Nacimiento del Río Cuervo está en Vega de Codorno, muy cerca del propio Nacimiento, y abre del 22 de junio al 11 de septiembre, es decir, nosotros para variar lo pillamos cerrado.


Volviendo del Río Cuervo, en Tragacete, vimos una señal que indicaba el nacimiento del Júcar, esto parece la sala de partos de los ríos, así que decidimos seguir ese camino para verlo, y más o menos a los dos o tres Km, nos encontramos con una sorpresa, un área recreativa y un pequeño sendero que llevaba justo hasta debajo de una preciosa cascada. Merece la pena verla, se llama La Cascada del Molino y está señalizada.


Seguimos hacia donde nace el Júcar, pero poco después de pasar la Fuente de San Blas y el albergue, el camino estaba inundado y tuvimos que dar la vuelta, pero sólo por ver la cascada ya mereció la pena coger el desvío.

De vuelta hacia Cuenca paramos en El Ventano del Diablo, está a 30 Km de Cuenca, y es un mirador de formación natural entre dos rocas desde donde podemos contemplar unas vistas impresionantes de la Hoz del Júcar.



Otro día lo dedicamos a ver el Castillo de Belmonte y Alarcón.

Si sois seguidores de la serie de TVE Isabel, no os podéis perder el Castillo de Belmonte. Está a 96 Km de Cuenca por la N-420. Fue construido por Juan Pacheco (Marqués de Villena), y tras su muerte siguió la obra su hijo Diego López Pacheco. En él también vivió la emperatriz Eugenia de Montijo. Es un castillo precioso y muy bien conservado, y seguramente al verlo os suene, porque aparece en películas como El Cid, Los Señores del Acero, Juana La Loca o El Caballero Don Quijote. La visita cuesta 8 € y se hace con audioguía.



Molinos en Belmonte, muy cerca del Castillo
Después, lo normal sería ir a Saelices para ver el Parque Arqueológico de Segóbriga, pero queríamos ver Alarcón y el tiempo no daba para más, así que allá nos fuimos. Está situado 87 Km al sur de Cuenca y está declarado Conjunto Histórico -Artístico.Es una villa de unos 200 habitantes que está regada por el Río Júcar y río arriba está el Pantano de Alarcón. Destaca sobre todo su castillo, que hoy es Parador de Turismo.

La entrada a la villa es alucinante, te hace sentir como Aragorn, hijo de Arathorn en el Señor de los Anillos. Se pasa bajo dos arcos y te encuentras con el castillo. En las lomas que rodean a la villa al otro lado del río hay torres que tenían finalidad defensiva y de vigilancia desde las que se hacían señales con espejos.

Entrada a la villa de Alarcón
Pequeña fortaleza en los alrededores de Alarcón

La villa estaba casi desierta. Buscamos la oficina de turismo y vimos que sólo abría por las mañanas a causa de la dichosa crisis. Dimos una vuelta mirando un sitio para comer y nos decantamos por uno llamado El Quijote que tiene un patio en el que nos sentamos. El menú costó 12 € y era bastante normalillo. Después de ver el pueblo, hice un pequeño recorrido por un sendero que rodea al pueblo a la orilla del río, estaba bastante descuidado, con mucha maleza y árboles caídos y en el río había de todo, hasta ruedas de tractor.

Y este fue nuestro periplo por Cuenca. Nos quedaron sin visitar por falta de tiempo sitios como el Parque Arqueológico de Segóbriga o Buendía y la Ruta de las Caras. Si vais os gustará, pero recordad llevar ropa de abrigo porque por las noches sopla un airecillo que espabila a uno.

Quiero aprovechar para mandar un fuerte abrazo a Juan y Geni, que están viviendo allí por motivos de trabajo, y con los que pude tomarme unas cañitas para recordar viejos tiempos.