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martes, 4 de abril de 2017
CASTILLO DE ALMODOVAR DEL RÍO
A 27 Km de Córdoba en dirección Palma del Río, se encuentra el imponente Castillo de Almodóvar del Río sobre un cerro que domina los alrededores del pueblo del mismo nombre.
martes, 6 de octubre de 2015
PUEBLA DE SANABRIA
Puebla de Sanabria es un municipio que está en el Noroeste de la provincia de Zamora, concretamente a 113 Km de Zamora capital y a 42 de la ciudad portuguesa de Bragança.
Su casco antiguo ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. Está situado estratégicamente sobre un promontorio de piedra que con el paso de los años han ido formando los rios Tera y Castro.
martes, 23 de septiembre de 2014
AÍNSA
A 589 m. de altitud y a 96 Km. de distancia de Huesca, está la preciosa población de Aínsa, cabeza de la comarca de Sobrarbe junto con Boltaña. Su situación es envidiable, entre los Parques Naturales de Ordesa-Monte Perdido, de los Cañones y la Sierra del Guara y el de Posets-Maladeta.
| Plaza de Aínsa vista desde el castillo |
jueves, 31 de julio de 2014
CASTILLO DE LOARRE
martes, 1 de julio de 2014
GUIMARAES
Guimaraes es una pequeña ciudad del norte de Portugal, concretamente del Distrito de Braga. En el año 2001 la UNESCO la declaraba Patrimonio de la Humanidad, y en 2012 fue la capital europea de la cultura. Además fue la primera capital portuguesa y cuna de la nación. Visto todo esto, decidí que merecía la pena hacerle una visita, así que el 19 de abril cogí los bártulos y me fui para allá.
En el Monte también hay un camping, minigolf, un minitren turístico, un mercadillo, un hotel, restaurantes, chiringuitos, una zona de escalada y tres pequeñas ermitas, una de ellas excavada en la roca. En definitiva, es un bonito lugar para visitar y pasar unas horas tranquilas.
Para acabar el viaje fui a Citania de Briteiros, una antigua población celta en lo alto de un monte con impresionantes murallas (2 metros de ancho y 5 de alto). Me impresionó el tamaño del poblado, estructurado por barrios según el estatus de sus habitantes.
Llegué desde Galicia en coche por autopista. Desde Oporto también se puede llegar fácil y barato en tren.
Guimaraes tiene un centro histórico medieval muy cuidado, y a pocos minutos a pie de él se eleva el Monte Latito (también llamado Colina Sagrada), lugar cargado de historia sobre todo para el pueblo portugués. En ese lugar en el s. X la Condesa Munadona mandó construir un monasterio, y posteriormente para defenderlo ordenó levantar un castillo que hoy se puede visitar de manera gratuita. Tiene una Torre del Homenaje, de 28 metros de altura, que estaba cerrada temporalmente, así que no pude subir a ella, además cuenta con otras 7 torres de construcción más tardía.
| Castillo de Guimaraes |
El Castillo es Monumento Nacional desde 1910, y en 2007 fue elegido una de las 7 Maravillas de Portugal. Llama la atención que está construido sobre roca, como se puede apreciar al entrar en el patio. En la parte de atrás del castillo, hay una zona de parking gratuito.
| Interior del Castillo de Guimaraes |
Muy cerca del Castillo, en 1128 Afonso Henriques se enfrentaría a su madre Teresa de León en la batalla de San Mamede y lograría la victoria, consiguiendo así la independencia del Condado Portucalense. Más adelante conseguiría la independencia de Portugal y sería su primer rey.
| Estatua del Rey Afonso Henriques en el Monte Latito |
Al lado del Castillo está la iglesia románica de San Miguel, del s. XII, que guarda la pila bautismal donde dicen que fue bautizado Afonso Henriques.
| Iglesia de San Miguel en Guimaraes |
La colina tiene unos jardines muy bien cuidados que desprendían un olor a flores la mar de agradable. Y en ella está también otra de las joyas de la ciudad, el Palacio de los Duques de Bragança.
| Palacio de los Duques de Braganza, Guimaraes. |
Construido en el s. XV por orden de D. Afonso, primer Duque de Bragança, el Palacio fue posteriormente modificado por Salazar en el s. XX para convertirlo en residencia oficial. Llaman la atención sus chimeneas cilíndricas (parece ser que son 39, yo no me paré a contarlas). También tiene 4 torres y un patio central al que ese fin de semana se accedía de manera gratuita, y donde se celebraba una fiesta medieval con puestos de comida, artesanía, juegos y aves de cetrería.
| Patio interior del Palacio de los Duques de Braganza, Guimaraes |
Para ver el museo y la capilla que hay en el interior del Palacio hay que pagar una entrada de 5 € (los domingos es gratis, pero el Domingo de Pascua está cerrado, así que tuve que visitarlo el sábado y me tocó apoquinar), también se pueden alquilar audioguías, pero no me parece que merezcan mucho la pena, en cada sala ya hay breves explicaciones. En él se pueden ver una colección de armas, y las estancias decoradas con tapices, pinturas y porcelanas de la Compañía de Indias, y amuebladas con muebles de época.
Se pueden hacer fotos sin flash, y en algunas estancias destaca la curiosa forma de sus techos en forma de quilla de barco invertida. Por lo visto es para darle más altura a la edificación y a la vez homenajear a los descubridores portugueses.
En el Palacio se rodaron algunas imágenes de la película de Juana la Loca de Vicente Aranda.
Dejé la Colina Sagrada y en nada ya estaba en la estrecha calle de Santa María, la más antigua de la ciudad, y donde está el Convento de Santa Clara. Siguiendo por ella se llega a dos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, la Plaza de Santiago y el Largo de Oliveira. Son dos plazas medievales empedradas y con pequeñas casas con balcones de madera de colores en los que hay bares y restaurantes con terrazas muy concurridas.
En la plaza de Santiago está la oficina de turismo. Pasando bajo unos arcos se llega al Largo de Oliveira, donde está el Museo Alberto Sampaio (con colecciones de escultura, pintura, armaduras, orfebrería y un interesante claustro), y la Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira.
Frente a la Iglesia está el Padrao do Salado, que es una construcción gótica de cuatro arcos con un crucero en su interior, construida en el s. XIV, y que conmemora la victoria de portugueses y castellanos en la batalla a orillas del Río Salado en Tarifa contra los musulmanes.
Merece mucho la pena perderse por las estrechas calles que forman el centro histórico, en las que entre otras cosas se pueden ver las Capillas de los Pasos de la Pasión de Cristo, donde se conservan cinco grupos escultóricos procesionales. Como veis en Guimaraes viven la religión fervorosamente.
Otra plaza típica de la ciudad es el Largo do Toural, que es la continuación del Jardín de la Alameda. Tiene el suelo con los característicos adoquines de colores portugueses, y está rodeada de casas con bonitas ventanas enrejadas. Junto a ella queda algún fragmento de las murallas, y enfrente está la Iglesia de San Pedro.
Siguiendo por la Alameda, se llega hasta una rotonda que da al Largo de la República del Brasil. Bonita calle ajardinada que lleva hasta la llamativa Iglesia de San Gualter, patrón de la ciudad, y que tiene unas singulares torres y una fachada abombada y con azulejos en su exterior.
En esta calle me encontré una curiosa tasca llena de antigüedades y que justo delante de su puerta tenía esto
Dejé la Colina Sagrada y en nada ya estaba en la estrecha calle de Santa María, la más antigua de la ciudad, y donde está el Convento de Santa Clara. Siguiendo por ella se llega a dos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, la Plaza de Santiago y el Largo de Oliveira. Son dos plazas medievales empedradas y con pequeñas casas con balcones de madera de colores en los que hay bares y restaurantes con terrazas muy concurridas.
| Plaza de Santiago, Guimaraes |
| Largo de Oliveira, Guimaraes |
| Padrao do Salado, Guimaraes |
Otra plaza típica de la ciudad es el Largo do Toural, que es la continuación del Jardín de la Alameda. Tiene el suelo con los característicos adoquines de colores portugueses, y está rodeada de casas con bonitas ventanas enrejadas. Junto a ella queda algún fragmento de las murallas, y enfrente está la Iglesia de San Pedro.
| Largo do Toural, Guimaraes |
| Iglesia de San Gualter, Guimaraes |
PARA COMER
En Guimaraes hay un montón de restaurantes con buena pinta, pero al viajar solo no se disfrutan igual, así que tampoco me comí mucho la cabeza a la hora de decidir y elegí algo rápido y barato para aprovechar el tiempo. El almuerzo lo hice en un restaurante italiano en la Plaza de Santiago, Cinecitta, pequeñito y decorado con cuadros de carátulas de películas. Tomé una ensalada, una Super Bock, una ración enorme de tiramisú y un café por 11 €.
La cena fue en la Churrasquería do Toural, junto a la Iglesia de San Pedro en el Largo do Toural. Me llamó la atención porque en su terraza estaban proyectando un partido de fútbol ... en la pared del edificio de enfrente. El sitio era muy curioso, con pocas mesas que estaban ocupadas, gente comiendo en la barra, y detrás de ella estaban haciendo la comida. Pedí en el mostrador y comí allí mismo. Un montón de lomo estofado que me trajeron en dos veces, una jarra enorme de cerveza, una copa de helado de stracciatella bien generosa y un café, todo por 9 €. Me quedé alucinado, y encima los camareros eran majísimos.
Por la noche la ciudad se ilumina con unas lucecitas muy curiosas en las ventanas de las casas, y lo que de día parecían bares normales, entonces tienen música y están abarrotados, igual que las terrazas en las calles. Había un ambiente tremendo. Si os gusta la música rock no os podéis perder el Salado Bar y otro bar que no tenía nombre, los dos en los soportales del Largo de Oliveira, y el Rock Bar en la Plaza de Santiago. Buena música y cerveza por 1,2 €. Si lo llego a tener en Lugo iban a tener que adoptarme.
Para dormir reservé con Booking en el Hotel Sao Mamede, a cinco minutos andando del centro y a 600 m. del Palacio de los Duques de Bragança. Justo enfrente había parking gratuito, y si no también lo hay en los alrededores del estadio de fútbol.
La habitación era una doble para mi solito, grande y muy luminosa. El mobiliario era antiguo, pero a pesar de todo la cama era cómoda. Tenía unas bonitas vistas de la ciudad y el wifi iba como un tiro, además incluía desayuno (café con croissants y tostadas). Todo por 27 € en plana Semana Santa. No era precisamente de lujo pero repetiría tranquilamente. Encima la gente de recepción era encantadora, ayudándome en todo lo que necesitaba, y tuvieron el detalle de no querer cobrarme una llamada que hice desde la habitación a España.
Al día siguiente fui a la Montaña de Santa Catarina o Montaña de la Penha. Está a unos 7 Km de Guimaraes, y se puede subir en coche, andando por un sendero entre árboles, o bien cogiendo el teleférico que hay subiendo una calle que está detrás de la Iglesia de San Gualter. Yo me decidí por esto último.
El teleférico cuesta 4 € ida y vuelta y recorre 1,7 Km salvando en pocos minutos un desnivel de 400 metros. Al llegar lo primero que se ve es el Santuario da Penha, y al bajar del teleférico vemos el porqué del nombre, multitud de enormes piedras redondeadas.
| Santuario da Penha, Guimaraes |
Es un bonito lugar para disfrutar de la Naturaleza, con un precioso merendero a la sombra que aproveché para comerme un bocata oyendo el canto de los pájaros (cuando no lo estropeaba algún cenutrio con su aparato de música o a gritos).
Está lleno de caminos empedrados que nos van conduciendo entre rocas y descubriendo grutas, estatuas, o miradores desde donde tenemos unas vistas impresionantes.
| Merendero en el Monte da Penha, Guimaraes |
| Vista desde el Santuario da Penha, Guimaraes |
En el Monte también hay un camping, minigolf, un minitren turístico, un mercadillo, un hotel, restaurantes, chiringuitos, una zona de escalada y tres pequeñas ermitas, una de ellas excavada en la roca. En definitiva, es un bonito lugar para visitar y pasar unas horas tranquilas.
Para acabar el viaje fui a Citania de Briteiros, una antigua población celta en lo alto de un monte con impresionantes murallas (2 metros de ancho y 5 de alto). Me impresionó el tamaño del poblado, estructurado por barrios según el estatus de sus habitantes.
| Citania de Briteiros |
Está abierto todos los días de 9 a 18 horas, y desde Guimaraes se llega cogiendo la EN 101 hasta Caldas das Taipas, luego se gira a la derecha por la EN 310, y por último se gira a la izquierda para coger la EN 153, que es una estrecha carretera con muchas curvas que sube hasta el monte. Para visitarlo hay que ir con calzado cómodo o bien con un traumatólogo y un dentista, porque si alguien va con tacones y no se deja allí los dientes o un tobillo es para darle un premio.
La visita cuesta 3 €, y te dan un plano con todos los puntos importantes que están señalizados. El que más atención llama a la gente es la zona donde estaba el balneario, donde se puede ver la "Pedra Formosa", piedra decorada que separaba la sauna de la cámara anterior, y que en su parte baja tenía un abertura por donde pasaba la gente, de forma que no se escapase el vapor.
Y así acabé la visita a Guimaraes, que además de lo que cuento aquí, aún tiene alguna cosa más como el Palacio y Centro Cultural de Vila Flor, el Museo Arqueológico Martins Sarmento o la Zona de Cueros (no penséis mal, es un lugar donde se lavaban y trabajaban los cueros, no una zona nudista, je, je), y por supuesto sus numerosas pastelerías. Como veis da mucho de sí, así que animaos a visitarla.
La visita cuesta 3 €, y te dan un plano con todos los puntos importantes que están señalizados. El que más atención llama a la gente es la zona donde estaba el balneario, donde se puede ver la "Pedra Formosa", piedra decorada que separaba la sauna de la cámara anterior, y que en su parte baja tenía un abertura por donde pasaba la gente, de forma que no se escapase el vapor.
| Pedra Formosa, Citania de Briteiros |
jueves, 6 de marzo de 2014
Karlštejn
Karlstejn es un pequeño pueblo de menos de mil habitantes que está a unos 30 Km al suroeste de Praga, y que es famoso sobre todo por su fortaleza.
Nosotros llegamos allí en tren desde Praga, concretamente desde la estación Smichov. El viaje tuvo un poco de aventura, porque esa estación tiene poco que ver con respecto al centro de Praga. Con una apariencia un poco rara, está un poco dejada, y todos los carteles están en checo, lo cual teniendo en cuenta que el conocimiento de inglés a medida que nos vamos alejando de la zona turística de Praga disminuye de forma considerable, pues le da un toque de emoción a la cosa.
Al final conseguimos los billetes para Karsltejn (ida y vuelta para dos persona por 138 coronas checas, menos de 5,5 €). Era un tren bastante moderno llamado Elephant, que hacía el trayecto Praga-Beroun. Y hay que decir que la puntualidad, tanto a la ida como a la vuelta fue admirable. Sale cada 30 minutos y tarda en llegar unos 40.
Nada más dejar la pequeña estación de Karsltejn fuimos a un bar que tiene una bonita terraza de madera. El camarero sabía inglés y era muy amable. Allí nos llamó la atención ver a tres mujeres de unos 70 años, reunidas como hacen en España para charlar tomando algo, sólo que aquí lo que se estaban bebiendo cada una era una enorme jarra de cerveza. Como veis el consumo de cerveza en este país es mayoritario.
Salimos del bar en dirección al pueblo, cruzamos el puente sobre el río Berounka, giramos a la derecha y nos metimos en la calle que lleva al castillo .
| Vista del pueblo de Karlstejn desde el castillo |
Si llegas en coche, tienes que tener en cuenta que el pueblo es peatonal y tendrás que dejarlo en el parking público que hay al lado del río y del campo de fútbol.
En pleno verano tiene que estar hasta arriba de turistas, pero nosotros fuimos a finales de septiembre de 2012, y se estaba la mar de relajado. La verdad es que después del mogollón de turistas de Praga, fue un descanso que se agradeció.
Al ir cruzando el pueblo, de repente aparece la impresionante imagen del castillo sobre una colina en medio de un frondoso bosque. La estampa es preciosa.
| Castillo de Karlstejn visto desde el pueblo |
Desde la estación de tren se llega hasta el castillo dando un bonito paseo de unos 20 minutos, aunque en verano también se puede hacer en carruajes de caballos.
Empezó a construirse por orden de Carlos IV en 1348 como residencia de verano y para guardar sus joyas y tesoros. Según dicen al principio la entrada de mujeres al castillo estaba prohibida, pero yo sospecho que era una estrategia del rey para escaquearse de su mujer y andar a sus anchas, je, je.
Los muros y las torres del castillo son impresionantes, destacando sobre todo la Torre Grande.
La entrada al patio es gratuita, y allí se pueden comprar souvenirs y refrescos (por cierto, no aceptan euros). Para visitar el interior del castillo hay tres modalidades distintas de entrada:
Tour 1, se visitan las salas privadas de Carlos IV, no necesita reserva previa salvo que se vaya en grupos superiores a 10 personas. Dura unos 50-60 minutos, Fue la que hicimos nosotros con guía en inglés, y nos costó 270 coronas a cada uno (unos 10,5 €). También había con guía en checo y era algo más barato.
Tour 2, aquí ya se visita la Capilla de la Santa Cruz. Dura de 100 a 110 minutos, las visitas están limitadas a 16 personas por hora y necesita reserva previa.
Tour 3, se visita la Gran Torre sin la Capilla de la Santa Cruz. No se necesita reserva y se admiten 20 personas por grupo.
Dejo la página oficial del castillo para consultar horarios, precios y para reservar.
La verdad es que la visita al interior del castillo que hicimos nos defraudó, no os puedo enseñar nada porque dentro no se pueden hacer fotos ni vídeos. No sé como será el tour 2, pero lo que vimos estaba casi vacío. Eso sí, el castillo en sí es una maravilla.
La entrada al patio es gratuita, y allí se pueden comprar souvenirs y refrescos (por cierto, no aceptan euros). Para visitar el interior del castillo hay tres modalidades distintas de entrada:
Tour 1, se visitan las salas privadas de Carlos IV, no necesita reserva previa salvo que se vaya en grupos superiores a 10 personas. Dura unos 50-60 minutos, Fue la que hicimos nosotros con guía en inglés, y nos costó 270 coronas a cada uno (unos 10,5 €). También había con guía en checo y era algo más barato.
Tour 2, aquí ya se visita la Capilla de la Santa Cruz. Dura de 100 a 110 minutos, las visitas están limitadas a 16 personas por hora y necesita reserva previa.
Tour 3, se visita la Gran Torre sin la Capilla de la Santa Cruz. No se necesita reserva y se admiten 20 personas por grupo.
| Patio del Castillo de Karlstejn |
Dejo la página oficial del castillo para consultar horarios, precios y para reservar.
La verdad es que la visita al interior del castillo que hicimos nos defraudó, no os puedo enseñar nada porque dentro no se pueden hacer fotos ni vídeos. No sé como será el tour 2, pero lo que vimos estaba casi vacío. Eso sí, el castillo en sí es una maravilla.
Dejamos el castillo y volvimos al pueblo. Muy cerca de la salida hay un museo de cera, pero no entramos a verlo.
Después comimos en una terraza de uno de los muchos restaurantes que hay en la localidad a la vez que nos peleábamos con una avispa muy pesada, y yo diría que acabó ganando ella, porque comió lo que quiso de nuestros platos.
Seguimos bajando por la calle que divide al pueblo en dos, viendo sus casitas que son en su mayoría restaurantes y tiendas de souvenirs. Nos llamó mucho la atención una que estaba repleta de objetos militares de la época de la ocupación rusa (gorros, cascos de todos tipos, escudos,...), si os va el tema ahí tenéis de todo, y lo lleva un hombre que habla muchísimo (chapurreando inglés, español, italiano y por supuesto checo) y una chica muy simpática.
A media tarde volvimos a tomar algo en el bar que está cerca de la estación, ya sin turistas. Toda la gente era ya del pueblo y nos daba la impresión de estar en la República checa de verdad, parecía más la versión real que lo que se puede ver en Praga.
En la estación el tren apareció exactamente a la hora fijada y nos volvimos a Praga dejando atrás esta corta pero interesante excursión.
Después comimos en una terraza de uno de los muchos restaurantes que hay en la localidad a la vez que nos peleábamos con una avispa muy pesada, y yo diría que acabó ganando ella, porque comió lo que quiso de nuestros platos.
Seguimos bajando por la calle que divide al pueblo en dos, viendo sus casitas que son en su mayoría restaurantes y tiendas de souvenirs. Nos llamó mucho la atención una que estaba repleta de objetos militares de la época de la ocupación rusa (gorros, cascos de todos tipos, escudos,...), si os va el tema ahí tenéis de todo, y lo lleva un hombre que habla muchísimo (chapurreando inglés, español, italiano y por supuesto checo) y una chica muy simpática.
A media tarde volvimos a tomar algo en el bar que está cerca de la estación, ya sin turistas. Toda la gente era ya del pueblo y nos daba la impresión de estar en la República checa de verdad, parecía más la versión real que lo que se puede ver en Praga.
En la estación el tren apareció exactamente a la hora fijada y nos volvimos a Praga dejando atrás esta corta pero interesante excursión.
martes, 9 de julio de 2013
CUENCA
Esta vez corrimos a bulixa por Cuenca. Unos días antes de salir decíamos "¿Y que vamos a hacer en Cuenca cuatro días? Y al final nos faltaron dos para ver todo lo que hubiésemos querido. Así que ya sabéis, no vayáis justos de días que tiene mucho pero mucho que ver.
Cuenca es una provincia situada en el centro-este de la Península Ibérica y que forma parte de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Con sus 17.141 Km2 es la quinta provincia en tamaño de España (véis como es grande).
Cuenca es una provincia situada en el centro-este de la Península Ibérica y que forma parte de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Con sus 17.141 Km2 es la quinta provincia en tamaño de España (véis como es grande).
Sita y yo viajamos en coche desde Lugo hacia allí el 8 de Junio de 2013 en lo que sería el inicio de un viaje para visitar la provincia de Cuenca, y las ciudades de Teruel y Albarracín.
Cuenca capital tiene unos 57.000 habitantes, y es una ciudad que tiene dos partes, la ciudad antigua y la nueva. La primera está situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al Norte, y su afluente el río Huécar al sur. Su altitud va desde los 920 m. en la ciudad nueva, hasta los más de 1000 en la parte más alta de la ciudad antigua.
ALOJAMIENTO
Nos alojamos en Cuenca capital, en el Hotel Pedro Torres. Es un dos estrellas que encontramos a través de Booking.com, y que está situado en la C/ Cervantes, 15, en plena ciudad nueva. Su ubicación es perfecta, cerca de la zona de tiendas, bares y restaurantes. Se puede aparcar por las inmediaciones, sobre todo en las calles próximas a las estaciones de tren y autobús, que están a 300 metros. Desde allí se sale fácilmente para ver el resto de la provincia. Nosotros cogimos la habitación doble superior, por poco más de 36 €/ noche sin desayuno, y era exterior, amplia, con suelo de madera, baño privado, calefacción, WIFI (en las habitaciones de la primera planta funciona genial, en la segunda ya va algo peor) y TV LCD. Llamando por teléfono a recepción se podía conseguir secador de pelo, libros de lecturas, juegos para niños y hasta algunas bebidas y snacks. El trato del personal fue inmejorable, nada más llegar nos dieron un plano de la ciudad y nos explicaron donde estaba todo y hasta nos aconsejaron una ruta para ver la parte vieja y los sitios con mejores vistas. La limpieza era muy buena, la única pega era que la luz artificial de la habitación era un poco escasa, pero de volver a Cuenca nos alojaríamos otra vez en él.
QUÉ VER EN LA CIUDAD
Desde la parte nueva de la ciudad vamos hasta el río Huécar, lo cruzamos y seguimos su orilla hasta llegar a la ruta turística, e iniciamos una subida hacia el Puente de San Pablo. A la izquierda veremos la típica vista de las Casas Colgadas, de frente el Puente que cruza el río permitiendo el acceso a ellas, y un poco más arriba el Convento de San Pablo, hoy convertido en Parador de Turismo.
| Puente y Convento de San Pablo |
Subiendo un poco más, ya dentro de la parte antigua, llegamos hasta la Plaza Mayor, escenario de las principales fiestas de la ciudad. Allí encontramos el Ayuntamiento y la Catedral, así como una zona de terrazas para reponer fuerzas después de la subida.
La Catedral de Santa María y San Julián nos encantó. Es del gótico temprano. Nos fliparon los techos de la sacristía y de alguna capilla. Las rejas decoradas con niños, y diversos animales y vegetales también son una pasada. Llaman la atención los vitrales abstractos con los que sustituyeron algunas vidrieras que estaban deterioradas. La visita nos costó 3,8 €, e incluía servicio de audioguía.
Plaza abajo está el ayuntamiento con unos soportales porticados por donde circula el tráfico, y pasando bajo ellos, en los edificios de la derecha nos encontramos la oficina de turismo. Allí nos atendió de manera inmejorable una chica realmente maja.
Callejeando por la zona vieja nos encontramos con la Torre de Mangana. La plaza donde está ubicada estaba en obras y no se pudo llegar hasta ella.
Subiendo hasta la parte más alta de la ciudad llegamos al castillo, hoy en ruinas conserva una torre y la entrada a la alcazaba. Un poco más arriba se llega a un bonito lugar con varios restaurantes y desde donde hay unas vistas impresionantes de la ciudad y donde se puede aparcar el coche (aunque recomiendo subir andando para ir viendo toda la ciudad vieja).
| Vista de Cuenca desde la zona del Castillo |
Callejeando por toda la parte antigua te vas encontrando un montón de lugares interesantes, subes y bajas miles de escaleras y te encuentras con muchos miradores a las hoces de los ríos Júcar y Huécar.
Si queréis relajaros daos un paseo por la orilla del Júcar, os encantarán sus aguas color esmeralda y el olor a espliego, romero y tomillo. Si queréis repostar, a lo largo del recorrido os encontraréis con algún bar con terrazas.
DONDE COMIMOS
La toma de contacto no fue la mejor. Poco después de llegar decidimos cenar en un bar de la calle San Francisco, Casa Amparo. Yo cené un plato combinado (con patatas precocinadas) y Sita una pizza cuatro quesos que le trajeron 40 minutos más tarde que mi plato, encima la masa estaba muy buena, pero el queso parecía plástico y le dejó el estómago para el arrastre. No sé, a lo mejor no tenían el día, pero desde luego con nosotros no se lucieron.
Al día siguiente íbamos a comer en el Restaurante San Juan en la Plaza Mayor, el menú por 10 € tenía buena pinta, pero estaba tan lleno que seguimos subiendo hasta el Barrio del Castillo y comimos en el Mesón Torreón. Comimos un menú de 15 €, guisantes con jamón de primero para los dos (muy rico) y de segundo merluza rebozada para Sita que seguía con el estómago tocado y no pudo probar mi delicioso estofado de ciervo. También incluía postre (pudding y flan) y café. La chica que nos atendió nos pareció muy maja.
Cenamos en el Mesón José, calle San Francisco, un menú de 9 € (pisto manchego y cordero, y lasaña de carne y solomillo de cerdo, también incluía postre o café), estuvo muy rico.
PARA TAPEAR
Pues la verdad es que es una ciudad llena de bares y donde las tapas están muy buenas. La zona principal es la calle San Francisco, es una zona llena de terrazas con mucho ambiente, pero también se pueden encontrar un montón de bares por toda la zona nueva, el Barrio del Castillo o la Plaza Mayor. Nosotros probamos los siguientes:
- Taberna Miguel, calle San Francisco, cañas a 1,2 € y buenas tapas (tacos de jamón york y queso en aceite, y pescadito frito).
- El Quinto Pecado, Alférez Rubianes, 4. de tapa nos dieron jamón york a la plancha en un panecillo. Aquí nos llamó la atención una oferta que tenían, y es que los martes pagabas la primera caña y a partir de la segunda te la jugabas a los chinos.
- Y sobre todo, La Bodeguilla de Basilio en la calle Fray Luís de León. Habíamos visto en varios foros que era muy pequeño, que siempre estaba lleno y que las tapas eran una pasada. Fuimos un martes alrededor de las 10 de la noche, y sólo estábamos otros cuatro chicos y nosotros. La atención genial, y las tapas que deciros, con la primera ronda pretapa de una especie de consomé mientras preparaba la tapa, que fue una fuente enorme con jamón a la plancha, huevos de codorniz fritos, ensalada, y alguna cosa más, con la segunda trajo otra fuente con ensalada, unas tostas y tres chipirones culturistas, es decir de buen tamaño. Las cañas son caras, 2,9 €, pero sales de allí cenado, o sea que compensa. El sitio está todo lleno de fotos y recortes de periódicos que hablan del local o de Cuenca. Está cerrado los lunes y creo que también los domingos a la noche. Como vale más una imagen que mil palabras aquí os dejo esto:
LA PROVINCIA
En un día vimos La Ciudad Encantada, El Nacimiento del Río Cuervo, La Cascada del Molino y El Ventano del Diablo.
La Ciudad Encantada está a 37 Km de Cuenca, cerca de Valdecabras en una amplia zona de pinares y a una altura de 1500 m, y se puede llegar por la CM-2104, o bien por la CM-2105 y hacer los últimos 6 Km por la CM-2104. Parece ser que hay servicio de autobuses desde Cuenca para llegar hasta aquí.
Es un paisaje de formaciones rocosas calcáreas o calizas que se fueron modelando por la acción del agua, del viento y del hielo a lo largo de los años, y está en una finca privada. Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional. Su visita cuesta 3 €. Hay un recorrido señalizado de cerca de tres kilómetros de dificultad mínima, que se realiza en una hora y media más o menos, viendo las diferentes rocas a las que les dan nombre de animales y cosas por su parecido (aunque a alguna para encontrárselo hay que hacer un ejercicio de imaginación importante o bien consumir alguna sustancia prohibida). Al empezar el recorrido está el tormo alto, símbolo de La Ciudad Encantada y lugar donde el líder hispano Viriato fue incinerado. Más adelante se ven el resto de figuras (los barcos, el perro, cara de hombre, la foca, el tobogán, el puente romano, mar de piedra, lucha elefante cocodrilo, el convento, hongos teatro, la tortuga, los osos y los Amantes de Teruel). Es un paseo agradable y curioso, pero la verdad es que esperábamos que nos gustase más. Si no queréis pagar la entrada, podéis ir a ver Los Callejones de las Majadas, que por lo visto es un paisaje similar y gratis.
| El tormo alto |
A poco más de 80 Km de Cuenca, yendo por la CM-2105 y pasando por los pueblos de Uña (con su bonita laguna), el embalse de La Toba (precioso paisaje), Huélamo y Tragacete, vemos El Nacimiento del Río Cuervo. A nosotros nos coincidió un día precioso, y además lo vimos sin gente alrededor, estábamos solos, y aquello era el paraíso. El río aún llevaba bastante agua, y la deja caer desde altas cornisas formando una cascada de una belleza espectacular.
Hay tres o cuatro bares al otro lado de la carretera, y un área recreativa con mesas donde comimos supertranquilos oyendo el fluir del agua, y desde ellas, yendo en sentido contrario a la corriente fluvial, llegamos hasta las regueras, preciosas cascadas que forma el río. Hay una rampa que llega hasta aquí para permitir el acceso a personas con problemas de movilidad. Más arriba la senda nos lleva hasta donde nace el río, saliendo de un pequeño agujero en la roca.
El centro de interpretación del Nacimiento del Río Cuervo está en Vega de Codorno, muy cerca del propio Nacimiento, y abre del 22 de junio al 11 de septiembre, es decir, nosotros para variar lo pillamos cerrado.
Volviendo del Río Cuervo, en Tragacete, vimos una señal que indicaba el nacimiento del Júcar, esto parece la sala de partos de los ríos, así que decidimos seguir ese camino para verlo, y más o menos a los dos o tres Km, nos encontramos con una sorpresa, un área recreativa y un pequeño sendero que llevaba justo hasta debajo de una preciosa cascada. Merece la pena verla, se llama La Cascada del Molino y está señalizada.
Seguimos hacia donde nace el Júcar, pero poco después de pasar la Fuente de San Blas y el albergue, el camino estaba inundado y tuvimos que dar la vuelta, pero sólo por ver la cascada ya mereció la pena coger el desvío.
De vuelta hacia Cuenca paramos en El Ventano del Diablo, está a 30 Km de Cuenca, y es un mirador de formación natural entre dos rocas desde donde podemos contemplar unas vistas impresionantes de la Hoz del Júcar.
Otro día lo dedicamos a ver el Castillo de Belmonte y Alarcón.
Si sois seguidores de la serie de TVE Isabel, no os podéis perder el Castillo de Belmonte. Está a 96 Km de Cuenca por la N-420. Fue construido por Juan Pacheco (Marqués de Villena), y tras su muerte siguió la obra su hijo Diego López Pacheco. En él también vivió la emperatriz Eugenia de Montijo. Es un castillo precioso y muy bien conservado, y seguramente al verlo os suene, porque aparece en películas como El Cid, Los Señores del Acero, Juana La Loca o El Caballero Don Quijote. La visita cuesta 8 € y se hace con audioguía.
| Molinos en Belmonte, muy cerca del Castillo |
Después, lo normal sería ir a Saelices para ver el Parque Arqueológico de Segóbriga, pero queríamos ver Alarcón y el tiempo no daba para más, así que allá nos fuimos. Está situado 87 Km al sur de Cuenca y está declarado Conjunto Histórico -Artístico.Es una villa de unos 200 habitantes que está regada por el Río Júcar y río arriba está el Pantano de Alarcón. Destaca sobre todo su castillo, que hoy es Parador de Turismo.
La entrada a la villa es alucinante, te hace sentir como Aragorn, hijo de Arathorn en el Señor de los Anillos. Se pasa bajo dos arcos y te encuentras con el castillo. En las lomas que rodean a la villa al otro lado del río hay torres que tenían finalidad defensiva y de vigilancia desde las que se hacían señales con espejos.
| Entrada a la villa de Alarcón |
| Pequeña fortaleza en los alrededores de Alarcón |
La villa estaba casi desierta. Buscamos la oficina de turismo y vimos que sólo abría por las mañanas a causa de la dichosa crisis. Dimos una vuelta mirando un sitio para comer y nos decantamos por uno llamado El Quijote que tiene un patio en el que nos sentamos. El menú costó 12 € y era bastante normalillo. Después de ver el pueblo, hice un pequeño recorrido por un sendero que rodea al pueblo a la orilla del río, estaba bastante descuidado, con mucha maleza y árboles caídos y en el río había de todo, hasta ruedas de tractor.
Y este fue nuestro periplo por Cuenca. Nos quedaron sin visitar por falta de tiempo sitios como el Parque Arqueológico de Segóbriga o Buendía y la Ruta de las Caras. Si vais os gustará, pero recordad llevar ropa de abrigo porque por las noches sopla un airecillo que espabila a uno.
Quiero aprovechar para mandar un fuerte abrazo a Juan y Geni, que están viviendo allí por motivos de trabajo, y con los que pude tomarme unas cañitas para recordar viejos tiempos.
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